La familia Cyprinidae. Los Ciprínidos. Parte I. Los dinámicos peces danios.

Publicado en acuariofiliacubana.cubava.cu el 7 de junio de 2017 y actualizado el 15 de noviembre de 2017.

Cyprinidae es una familia de peces muy numerosa e incluye importantes géneros para la acuariofilia, donde se agrupan: danios, barbos, tanictis, rasboras, goldfish, labeo, carpas y otros.

Cuenta con más de dos mil especies distribuidas por Norteamérica, Asia, África y Europa.

Debido a su heterogeneidad, el tema precisa de ser desarrollado en varias partes.

Alternando los géneros, comenzaremos con los danios; luego iremos abordando los barbos, el pez “Tanictis”, rasboras y más adelante concluiremos con los goldfish y las carpas.

Parte I. Los dinámicos peces danios.

Oriundos de la India, conforman un género atractivo e idóneo para cualquier piscicultor, sobre todo para los principiantes a quienes brindan la posibilidad de iniciarse satisfactoriamente en la reproducción de peces ovíparos.

Su belleza no se debe a pavorosas aletas, ni a colores llamativos, aunque ya existan en el mercado peces del tipo velífero y la genética haya obtenido variedades lumínicas; se apoya en su sencillez cromática, forma estilizada, brillo metálico, carácter activo, sociabilidad y nobleza.

 Se trata de peces que viven en cardúmenes, nadando incansablemente de un lado para otro en parejas o grupos numerosos, casi siempre a media agua o cerca de la superficie, por lo que resulta conveniente adquirir no menos de cinco ejemplares de cada especie y colocarlos en acuarios largos y de poca altura para su mejor disfrute.

Si las condiciones resultan idóneas, estos peces suelen vivir varios años y su tamaño oscila entre doce centímetros en Devario aequipinnatus, “Danio gigante” o “Malabárico” y cinco centímetros el Brachydanio rerio, la “Cebrita”.

Como el dimorfismo sexual es mínimo, debe observarse que mientras los machos mantienen su figura estilizada, el abdomen de las hembras comienza a engrosarse; llegado este momento suelen perseguir constantemente a los machos en señal de que desean el apareamiento.

Los hábitos reproductivos son simples e interesantes, aunque deben tomarse algunas medidas debido a que los padres no se interesan en lo absoluto por sus crías, dispersando las huevas al azar y solo, una vez terminada la puesta, los utilizan como alimento.

Devario aequipinnatus (Mc. Clelland, 1839)es la denominación más actualizada para Danio malabaricus.

Su coloración es verde-azul metálico con una línea que nace a la altura del ojo y se extiende hasta la cola, otra paralela, debajo de la anterior nace un poco más atrás de las aletas pectorales y en el espacio restante se distribuyen varias manchas, todas de color amarillento-blancuzco, donde resulta   más significativa   una   línea corta, vertical, que junto a una mancha oscura atraviesa parte del cuerpo detrás del opérculo. Las aletas muestran matices amarillos y a veces naranja.

La hembra, como en todos los danios, es más grande y robusta. A diferencia de las especies anteriores el cuerpo de D. aequipinnatus es más ancho y comprimido.

De él, se han obtenido algunas variedades, pero actualmente en Cuba sólo se comercializa una conocida como “Danio moteado” y la única diferencia es una tonalidad base dorada y la presencia de manchas oscuras difusas sobre toda la descripción hecha del malabárico, donde en ocasiones da la impresión de que los peces están sucios, razón por la cual son rechazados por algunos aficionados, pero para otros resulta agradable: todo es cuestión de seleccionar los ejemplares y por supuesto ¡de gusto!

Con frecuencia, son criados juntos y los resultados invaden el mercado de peces cada vez menos vistosos. En los años setenta, en Cuba, se comercializó otra especie parecida, pero más corta y robusta: Danio devario.

Para reproducirlos, basta con disponer de un acuario mediano, o grande en el caso de D. aequipinnatus, con agua envejecida hasta una altura entre 10-15 centímetros y cubrir el fondo con una o dos capas de bolas de vidrio o una malla con el objetivo de proteger las huevas del apetito de sus padres. Colocar uno o dos machos por hembra y en un par de días, casi siempre al amanecer, los machos ripostarán el asecho de las hembras con una deliberada persecución que culminará con el agotamiento de los peces y la pérdida de volumen en el vientre de las hembras.

Retirados los padres, debe prepararse un cultivo de infusorios para la alimentación de los recién nacidos que, al día siguiente de la puesta, aparecerán sujetos a las paredes del acuario y 30 o 40 horas después reclamarán su primer alimento.

El procedimiento es válido para todas las especies del género con ligeras exigencias de algunas para obtener la puesta.

A continuación, podrán ver una secuencia de imágenes ilustrativas de la evolución de las crías, tomando como patrón al mayor de los peces danios: “Malabárico” Var. moteado.

Pasado un mes de su nacimiento, ya comen alimentos preparados para peces y debido a su gran movilidad, ha sido necesario capturar algunas crías como muestra para obtener la imagen.

En lo adelante todo es más fácil. Si desea intentarlo, con la información que le hemos proporcionado, consulte la reproducción de la especie en algún texto especializado, después todo es cuestión de perseverancia, oficio y por supuesto: ¡un poco de suerte!

Los Ciprínidos. Parte I. Continuación.

Publicado en acuariofiliacubana.cubava.cu el 5 de julio de 2017 y actualizado el 7 de noviembre de 2017.

Brachydanio rerio. “Danio cebra” o “Cebrita”.

Es el más popular de los danios, podría decirse que es el clásico pez para principiantes; alegre, fuerte, pacífico y fácil de reproducir.

De morfología alargada, pero robusto, su cuerpo, junto a las aletas anal y caudal, están atravesados longitudinalmente por líneas azul verdoso que alternan con otras de color blanco-dorado, mientras el resto de las aletas se tornan amarillentas con mayor énfasis en los machos adultos y se observa un ribete blanquecino en la aleta dorsal, mucho más nítido en la modalidad de velo. A los lados de la boca poseen sendas barbillas muy finas, pero perfectamente visibles. Su talla oscila entre cuatro y seis centímetros.

Afortunadamente, la genética ha logrado obtener en esta especie las variedades: roja o “Cereza”, verde, en sus variantes “Verde Pasto” y “Verde Neón”, rosada y la modalidad Velífera, esta última también llanada de Velo, añadiéndole elegancia y belleza en ambos casos.

En Cuba, entre el año 2006 o el 2007, se introduce la variedad Roja, que aumentó la popularidad de estos simpáticos peces; luego sobre el 2013 son importadas las cebras verdes y otras variedades transgénicas fluorescentes.

Estos estadíos del desarrollo de los alevines de cebras, como en otros artículos ya publicados, no siempre funcionarán de la misma manera, podrán adelantarse o sufrir retrasos en dependencia de diversos factores como: la experiencia del criador, genética de los peces, época del año (temperatura promedio del agua), espacio (volumen de agua), tipo de alimentación, etc. Nosotros, seleccionamos un ritmo de crecimiento medio, alcanzable con pocas condiciones y recursos, que le sirva de referencia al aficionado principiante.

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