Publicado en acuariofiliacubana.cubava.cu el 7 de junio de 2017 y actualizado el 24 de abril de 2018.
Generalmente, cuando nos iniciamos en algún proyecto, sea cual sea, el éxito de nuestros propósitos va a estar muy unido al conocimiento previo que seamos capaces de adquirir. Una adecuada información nos permitirá transitar con éxito desde lo más simple hasta lo más complejo. Teoría y práctica deben ir tomadas de la mano si deseamos resultados satisfactorios.
No son pocos los casos que desde un principio están deseosos de ir más allá del simple disfrute de un acuario en casa y pretenden obtener sus propias crías. Lo primero que deben saber es que no todos los peces son ovíparos, quiere decir, que se reproducen por huevos depositados o liberados por las hembras y fecundados por los machos durante la puesta. Si bien es cierto que la inmensa mayoría de los peces aptos para vivir en acuarios lo son, existe un pequeño grupo que tienen la característica de salir vivos de su madre, listos para ser criados por los acuaristas.
En torno a estos peces se ha generalizado un término inapropiado: “peces vivíparos”. En realidad, el término correcto es “ovovivíparos”, debido a que estos pececillos dejan la envoltura del huevo en el oviducto de la madre momentos antes de salir al exterior.
Esta ventaja, permite al acuarista principiante adentrarse en el conocimiento y la práctica de la cría de peces, para luego intentarlo con las especies ovíparas menos exigentes a la hora de obtener la puesta y en el cuidado de los pequeños alevines.




Vale la pena aclarar que, eso de peces que se crían con facilidad, es algo muy relativo. A pesar de que basta con adquirir varios ejemplares de alguno de ellos y colocarlos en un recipiente poblado con abundantes plantas y en unos meses obtendremos una población de su descendencia, esa espontánea proliferación, con el paso de los meses irá perdiendo vigor, colorido y nuestros jóvenes peces cada vez se parecerán menos a aquellos que un día adquirimos para reproducirlos. Las múltiples y vistosas variedades que encontramos en el mercado, son el resultado de un largo proceso de selección genética y mantenerlas requiere de conocimientos y dedicación, pero eso es tema para otro artículo y sobre todo para piscicultores expertos.
En los machos de estos peces, la aleta anal ha sufrido una mutación hacia un órgano reproductor, denominado “gonopodio”, que puede ser dirigido a voluntad por el pez y le posibilita la cópula.

Observe en la imagen que ofrecemos a continuación el gonopodio en estos machos de Poecilia reticulata, conocido como “Guppy”.

En condiciones normales, los machos realizan movimientos de cortejo antes del apareamiento, donde manifiestan a las hembras su capacidad como pretendiente.
Este ritual, pierde sistematicidad cuando los peces habitan acuarios muy poblados y los machos copularán sin cortejar a su pareja.
Las hembras, también han evolucionado para contrarrestar la depredación practicada en la naturaleza, desarrollando la capacidad de almacenar el esperma de un apareamiento por largos períodos de tiempo, hasta un año, para poder realizar futuros partos sin la intervención de un nuevo macho. Esto responde un frecuente cuestionamiento de los principiantes: ¿cómo mi pez parió si no tengo ningún macho? En la próxima imagen podrán apreciar como la aleta anal en las hembras de Poecilia reticulata mantiene sus características acostumbradas.

Otra habitual interrogante que acostumbran hacer los principiantes es ¿cómo sé que una hembra está embarazada? y el principal indicio es el engrosamiento abdominal del pez, a lo que de manera gradual se añade una mancha oscura próxima del ano, conocida como “punto grávido”, que se irá haciendo mayor con el paso de los días y la cercanía del parto.
Las hembras Guppy, en condiciones normales, suelen parir cada 28-30 días. El número de su prole promediará entre 20 y 50, pero hay hembras robustas que han logrado superar el centenar de crías.

Los que tenemos la experiencia de comercializar peces, hemos escuchado centenares de veces la usual pregunta de ¿y cuáles son los peces que paren? En próximos artículos abordaremos con amplitud la respuesta a esa interrogante. Estaremos comentando dos géneros de la familia Poeciliidae: Poecilia y Xiphophorus. En ellos se agrupan las cuatro especies de peces ovovivíparos presentes en el mercado cubano.
En el primero de estos géneros: Poecilia, tendremos a los “Guppys” y los “Mollys” (abreviatura del ya en desuso término de “Mollienesia”).


En el segundo: Xiphophorus, están los “Platys” y los “Colisables”.


A partir de nuestra experiencia personal y de la consulta de algunos textos básicos para cuestiones puntuales, hemos redactado este sintético artículo que les posibilitará adentrarse en el tema y luego acceder a otros textos especializados si desea profundizar.
Cualquier criterio, aclaración, experiencia personal o información documentada que considere pueda enriquecer y por ende mejorar este documento en beneficio de quienes lo consulten, la aceptaremos con gusto.











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