La Familia Characidae. El “Tetra Neón”

Publicado en acuariofiliacubana.cubava.cu el 22 de junio de 2017.

Paracheirodon innesi es, quizás, el más popular de los peces llamados “Tetras”. Procede de Brasil, Colombia y Perú; desde su entrada al mundo de la acuariofilia hasta nuestros días ha ocupado un puesto cimero y de privilegio por disímiles razones.

Popularmente se le conoce como “Tetra Neón”, a causa de una franja luminiscente, de coloración variable, que, según el ángulo de incidencia de la luz sobre el pez, puede ser verde o azul y que se extiende horizontalmente desde el iris del ojo hasta su aleta adiposa. Por encima de esta línea lumínica, el dorso es de un matiz parduzco-verdoso, mientras que, desde la parte inferior del ojo hasta la mitad del cuerpo, el vientre es blanquecino y de ahí hasta el pedúnculo caudal y la base de la cola de color rojo intenso.

De cuerpo fusiforme, estilizado, con todas las aletas transparentes, excepto el primer radio de la aleta dorsal que es blanco. Su tamaño, en las hembras adultas, que son algo más grandes y robustas que los machos, no excede los cinco centímetros de longitud total.

Para diferenciar los sexos en esta especie, debemos observar que el cuerpo de la hembra es ligeramente más redondeado, mucho más evidente cuando son adultas y están listas para la puesta.

Hasta donde conocemos, P. innesi está presente en Cuba desde los años 70 del pasado siglo; en nuestro caso particular obtuvimos los primeros diez ejemplares en 1988.

Existe otra especie similar, pero muy escasa en nuestro mercado y mucho más compleja para su mantenimiento: el Paracheirodon axelrodi “Tetra Cardenal”, que se diferencia de Paracheirodon innesi porque en Cardenal la banda inferior roja se extiende desde la boca hasta la base de la cola y domina todo el cuerpo, mientras que en innesi solo la mitad.

No solo en Cuba, sucede que casi nunca se encuentran ejemplares adultos en el mercado, se comercializan peces jóvenes que fluctúan entre uno y dos centímetros. P. innesi, crece muy lento; requiere tiempo y condiciones idóneas para llegar a alcanzar su tamaño adulto.

Cuando nos referimos a “condiciones idóneas”, se trata de cumplir con las exigencias típicas de la especie. Los neones, tienen preferencia por las aguas blandas y ácidas; en ellas mejoran su vitalidad, serán más coloridas y longevas, lo que propiciará que puedan alcanzar su talla adulta.

Con el paso del tiempo, desde que se logró criarlas en cautiverio, miles de generaciones de estos peces han hecho posible que sean cada vez más tolerantes a las particularidades físico-químicas del agua en que se desarrollan.

Ahora, “condiciones idóneas”, son también aquellos requerimientos para la convivencia con otras especies.  P. innesi es una especie pacífica, tímida, que necesita vivir en grandes cardúmenes que nunca, deben ser menores de doce ejemplares; cuando son mantenidos en solitario o un grupo pequeño de individuos, vivirán asustadizos, faltos de color, no se alimentarán bien y acabarán muriendo a causa del estrés.

El tamaño del acuario puede ser pequeño si solo tendremos tetras neón, pero siempre bien plantado y con áreas de penumbra. Si las asociamos con otros peces, la pecera debe ser mayor, que nos permita una decoración que provea a los neones de zonas donde refugiarse o sentirse seguras.

Algunos autores, especializados en el tema, sugieren utilizar un sistema de filtrado doble: un filtro biológico debajo la grava y otro mecánico, que genere una corriente suave, en correspondencia con las que se producen en su hábitat natural.

“Condiciones idóneas”, es también una adecuada alimentación. El “Tetra Neón” es un pez omnívoro, por lo que necesita de una dieta balanceada, rica en componente vegetal y complementada con alimento vivo o congelado. Si pretendemos que nuestros neones crezcan sanos y exhiban en todo su esplendor sus colores tendremos que estar muy pendientes de ello.

Como todos los peces, pueden soportar períodos de ayuno o conformarse con una ración diaria de alimento, pero lo ideal es suministrarles dos comidas diarias. Por ejemplo, en la mañana, cuando más hambrientas estarán, podemos ofrecerles alimentos secos: piensos o escamas (hojuelas), siempre triturados para que consigan ingerirlo sin dificultad. En horas de la tarde, no en la noche, una segunda comida basada en alimento congelado (hígado, pescado, artemias) o alimento vivo (tubifex troceados, en Cuba conocidos como Calandracas). Los vegetales pueden ser incorporados en la confección de alguna papilla casera o suministrándoles Spirulina (suplemento dietético), intercalada con periodicidad.

Como colofón, P. innesi es un pez muy adecuado para nuestros acuarios, tanto específicos como comunitarios.

Si desean combinarlos con otras especies, les relacionaremos algunas sugerencias: pueden convivir con casi todos los tetras, entre ellas descartaríamos Ctenobrycon spilurus, “Tetra Plata” y Hemigrammus caudovitatus, “Tetra Argentina” o “Tetra de Buenos Aires”. Muy adecuados resultan Microgeophagus ramirezi, Symphysodon discus, “Disco”, todas los Corydoras, Tanichthys albonubes “Neón Chino”, algunos barbos como B. schuberti, B. semifasciolatus y B. titteya, así como las especies de Gouramis: Colisa lalia “Gourami Enano”, Colisa chuna y Trichogaster leeri “Gourami Perla”.

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