Publicado en acuariofiliacubana.cubava.cu el 26 de enero de 2018.
El Puntius tetrazona, que responde a los nombres comunes de “Barbo Sumatrano” o “Barbo Tigre”, es una de las especies más populares entre los barbos, por su vistoso colorido y talla media que no excede los siete centímetros.
En los últimos tiempos, en reiteradas ocasiones, hemos sido testigos de su impropia y lamentable comercialización como Tetras o Cebras: ¡sin comentario…!

Su coloración básica es amarillo-naranja, con cuatro bandas verticales de tonalidad variable entre negras y verdosas: una que atraviesa el ojo, seguida por otra que cruza el cuerpo entre las aletas pectorales y las ventrales, luego una tercera, que nace en la base de la aleta anal y sube hasta el final de la dorsal. La última en el nacimiento de la aleta caudal; en ocasiones, hallamos ejemplares con alguna mancha adicional o líneas incompletas. En los machos, su frente y la boca son rojas y la aleta dorsal es negra y naranja rojizo, al tiempo que las ventrales son naranja intenso; en las hembras esta coloración es más discreta.
Hay otras maneras de distinguir los sexos. Las hembras suelen ser algo más gordas y cuando ovulan esto se hace más evidente.

También los hábitos cotidianos se diferencian; generalmente, los machos pasan todo el día rivalizando e incluso pelean tomados de sus bocas, mientras que las hembras no intervienen. En ocasiones observamos que estos peces adoptan una postura singular, se colocan con la cabeza hacia abajo y es algo normal; lo hacen cuando duermen y a veces como señales de rivalidad con sus congéneres.
Existe una variedad llamada “Sumatrano Rojo” a la que, en Cuba, se le conoce puntualmente como “Sumatrano Cálico”; en los comercios pasa omitida junto con la especie tipo y ambos suelen ser peces híbridos; se diferencia en que las bandas siempre son negras, los opérculos rojos y el cuerpo es transparente, rojizo y permite ver los órganos internos del pez.

En la imagen anterior, arriba, a la izquierda, aparece un ejemplar hembra de la variedad roja perfectamente identificable y arriba, al centro, un pez con una mancha adicional, como les comentábamos.

Son peces muy activos, incansables nadadores que deben ser mantenidos en cardúmenes lo más numerosos posibles, nunca menos de seis u ocho ejemplares. Cuando viven en grupos, se pueden asociar con muchas otras especies; solo así, se comportarán tolerantes ante sus cohabitantes, pero, además, debemos disponer de un acuario amplio que les posibilite moverse de un lado a otro; para ello, se bebe respetar un área libre, sin plantas ni decoración y siempre que sea posible ofrecerles un agua corriente.
Su reproducción no es tan simple como la de otros barbos, por lo que esta especie no está entre las más recomendables para los principiantes y aficionados inexpertos.

Sus alevines son transparentes y de poca movilidad, razón por la que resultan muy difíciles de ver, pero bien alimentados y en condiciones adecuadas crecen con rapidez y aproximadamente, sobre los dos meses de su nacimiento, ofrecerán a nuestros empeños, el premio de un lindo cardumen en miniatura de la especie.


En Cuba, disponeos de otras atractivas variedades de P. tetrazona: “Sumatrano Verde”, “Sumatrano Negro” y “Sumatrano Albino”; a ellas haremos referencia en un nuevo artículo.










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