Publicado en acuariofiliacubana.cubava.cu el 12 de octubre de 2018.
Originario de Sudamérica, el “Guppy” actual, no posee ni la morfología, ni la resistencia de los ejemplares de unas décadas atrás. Ahora son mucho más sensibles a las enfermedades y las exigencias en cuanto a condiciones de vida. Existen infinidad de variedades cromáticas, desde negras hasta blancas y albinas.

Algunas de las variedades más comunes entre las comercializadas en el mercado cubano actual, son el llamado “Japonés” y el “Cobra”; el dato más antiguo que sobre su presencia disponemos, se remonta a octubre de 1981 cuando adquirimos los primeros ejemplares de estas dos variantes, luego se añadieron otras que se han ido fusionando con el paso de los años.
El “Guppy japonés”, ha sido, quizás, la variante de mayor éxito comercial. Su cuerpo total o parcialmente negro, unido a la gama de colores de sus aletas así lo han favorecido. En la actualidad, predominan en el mercado ejemplares híbridos “Japonés-cobra” y “Japonés-amarillo”, de matices diversos y atractivos.


De igual modo, el “Guppy cobra”, también logró una amplia popularidad debido a sus nuevas propuestas cromáticas, a partir de la textura fosforescente de sus cuerpos y aletas. Con el discurrir de los años y el excesivo hibridismo, estos atributos adicionales han sufrido mermas incuestionables.



El “Cobra” suele ser, generalmente, algo más robusto que el “Japonés” y el resto de las variantes anteriores. Con el paso de los años se ha obtenida una dualidad “Amarillo-cobra”, de agradable apariencia y junto a la “Amarillo”, con sus aletas bermellón, han sido capaces de franquear los cánones del mercado y ganar en presencia y aceptación en el comercio.











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