Este artículo fue publicado en acuariofiliacubana.cubava.cu el 26 de abril de 2017 y ha sido actualizado.
Para la instalación de un nuevo acuario, el primer paso es su colocación sobre un soporte capaz de resistir el peso total de los elementos previstos y que nos brinde posibilidades seguras y cómodas de acceso al acuario para su mantenimiento, alimentación de los peces y otras actividades inevitables.
Luego, resulta recomendable acompañarlo de una cubierta que no impida la circulación del aire, pero que evite cualquier tipo de acceso fortuito desde el exterior: animales u otras personas y que puedan saltar los peces y proyectarse fuera del acuario. Además, si así lo deseamos, servirá de soporte a la iluminación artificial.
Estamos listos para la colocación del filtro y la distribución de la grava sobre el fondo, llenar el acuario de agua e instalar la bomba de aire y finalmente colocar las plantas con el mayor cuidado para que no se dañen.
Resulta prudente un período de una semana para que las plantas enraícen y reanuden su crecimiento sin la presencia de los peces que nadarán entre sus tallos, hurgarán entre sus raíces y mordisquearán sus hojas mientras ellas necesitan dedicar todas sus energías para superar el estrés del traslado y adaptarse al nuevo medio en beneficio propio, del acuario, los peces y en el nuestro.
Una semana, no es mucho pedir a nuestra ansiedad si deseamos que la llegada de los primeros peces resulte un acontecimiento agradable y a la vez duradero. Como siempre, ¡no hay mal que por bien no venga! Una semana de espera nos permitirá recorrer el mercado, visitar los diversos establecimientos, decidir ¿qué peces? de los disponibles nos agradan más, ¿cuáles son sus hábitos y requerimientos?, ¿cuáles pueden convivir entre sí? y, sobre todo: en ¿cuál o cuáles de estos establecimientos nos ofertan los mejores ejemplares, nos brindan la mejor información y poseen las mejores condiciones higiénicas?
Tomada nuestra decisión llegó el momento de adquirir los primeros peces y correr a casa. Comienza así un agradable camino de aprendizaje y recompensas. Tenemos en nuestras manos las llaves del disfrute y de la frustración: solo es cuestión de elegir ¡la cerradura correcta!
La instalación de un acuario nuevo es un sueño que puede convertirse en pesadilla
Cuando un piscicultor novel adquiere y lleva a casa un acuario nuevo está expuesto a cometer errores sencillos de evitar que derivan en consecuencias difíciles de asimilar.
Regresemos entonces a esa inevitable ansiedad de ver el acuario poblado de peces.
Para que nuestra ilusión se consolide recompensando todo el empeño y los recursos destinados a tener en casa un acuario nuevo, además de todo lo expresado necesitamos entender que tenemos un aleado esencial: la paciencia.
Existe un difundido concepto que define, de alguna manera, esto que pretendemos explicarles: “El síndrome del acuario nuevo” que, está muy vinculado al “ciclo del nitrógeno”.
El “ciclo del nitrógeno” es un proceso esencial para la vida y en los acuarios establecidos o maduros, este se realiza de manera continua, pero, nuestro acuario nuevo necesitará un período de tiempo de entre cuatro y seis semanas para estabilizarlo.
Antes de proseguir vamos a hacer un paréntesis reflexivo; tenemos un acuario de estreno, pulcro, reluciente. Hemos hervido la decoración y la grava que esparcimos en el fondo, adquirimos e instalamos el equipamiento mejor recomendado y luego de una fase de cuarentena, plantamos la vegetación adquirida al efecto. A esto se añade una elegante tapa e iluminación adecuada. ¿Nos falta algo? La respuesta no se hace esperar: ¡claro…los peces…!
Para los peces no es buena la limpieza impecable ni la suciedad, necesitan un punto medio, un acuario limpio y estable. Nuestra flamante creación necesita tiempo para que los nitrificadores (bacterias aerobias) realicen su labor a partir del desarrollo de un filtrado biológico. Este momento inicial será más eficiente sin una elevada población de fauna acuática que lleva implícita una dosis mayor de alimentos y desechos orgánicos a procesar. La mejor manera de garantizar un buen filtro biológico es la instalación de un “Filtro de fondo.
Es esta la razón por la que la domesticación de nuestros impulsos, se convierte en un gran aleado de nuestras aspiraciones de éxito.
Estas bacterias nitrificantes, se harán presentes en el nuevo acuario a pesar de toda la higiene inicial, ¿cómo? muy simple, están en todas partes para garantizar la vida: en el suelo, en el agua potable que consumimos y en las vasijas donde la almacenamos y de donde llenamos nuestro lustroso acuario, en los reservorios de aguas superficiales, estancados o corrientes, los océanos e incluso en el aire. Por eso, es solo cuestión de tiempo para que se establezcan y nos ayuden a disfrutar de este añorado nuevo acuario.
Queramos o no, ellas hallarán el modo de formar colonias en algún sitio del acuario: la arena, las rocas, las esferas biológicas presentes en algunos filtros, etc. Ahora, lo conveniente es que seamos capaces de contribuir a acelerar ese proceso y para eso tenemos dos opciones: esperar pacientemente varias semanas a que espontáneamente logren instalarse o introducirlas de manera voluntaria.
Cuando tenemos un acuario en casa y vamos a incorporar otro nuevo, todo se facilita; bastará con utilizar un poco de la grava del acuario activo y mezclarla con la nueva, mover algún elemento de la decoración hacia el acuario nuevo o con el empleo de parte del agua de peces en la nueva instalación. Esta variante aporta un número suficiente de bacterias nitrificantes agilizando el proceso. Si es nuestro primer acuario, podemos acudir a la ayuda de algún amigo que tenga uno y nos facilite un poco de su agua o de la grava. IMPORTANTE, este método incluye el riesgo de introducir gérmenes por lo que la fuente debe ser confiable.
¡Téngalo en cuenta! Vale la pena que nuestra paciencia le gane la batalla a nuestra inevitable ansiedad.











1 comentario
En los lugares por donde circula el agua libremente (arroyo, rio o incluso en un salidero de semanas) las piedras que al tacto sean resbaladizas están cubiertas de estas bacterias nitrificantes. Estas las utilizan mucho en la acuaponia (la conjugación de la hidroponía y la acuacultura para obtener peces y vegetales al mismo tiempo) para activar los filtros biológicos más rápido.