Con la colaboración del Entomólogo Jorge Luis Méndez Reus.
Publicado en acuariofiliacubana.cubava.cu el 25 de agosto de 2017.

En Cuba existe una moderada diversidad de peces que, por su talla, pudieran vivir en acuarios, comúnmente conocidos como guajacones, que rebasan las 30 especies. Se encuentran distribuidos en diferentes hábitats: ríos, arroyos, presas, lagos, zanjas, canales, lagunas de oxidación, esteros en las costas y otros. Algunos llegan a tolerar los altos niveles de salinidad de lagunas costeras y zonas de manglar.
Estos peces, no suelen ser utilizados en los acuarios, por carecer, en su mayoría, del colorido de otras especies ornamentales introducidas; son los Rivulus, el Cubanichthys cubensis y el Dormitator maculatus, conocido como “Mapo”, los que muy eventualmente se incorporan. Otros peces con posibilidades que pudieran incorporarse a esta relación son: el poco común Fundulus grandis, los juveniles de Agonostomus montícola, nombrado “Dajao” y, por último, con bellos colores, pero de inadecuado comportamiento social el Cyprinodon variegatus.

No obstante, merecen todo nuestro conocimiento y cuidado. En la actualidad, el Ministerio de Salud pública (MINSAP), presta mucha atención a los métodos de lucha biológica contra los vectores de enfermedades infecciosas al hombre. En nuestro país se realizan estudios de los peces que habitan los diferentes biotopos, devorando activamente los huevos, larvas y pupas de Dípteros hematófagos (mosquitos) con lo que ejercen una efectiva acción biorreguladora. Ejemplo fehaciente de ello lo constituye la Limia vittata, capaz de consumir más de cien larvas por día; lo que tiene gran importancia al evitar la utilización de insecticidas de un alto costo en el mercado mundial y de incidencias añadidas con su impacto en el entorno ambiental.
Por las razones expuestas, algunos de estos peces, son utilizados como biorreguladores en potenciales criaderos de mosquitos que carecen de un control biológico y tengan presencia de vectores. No solo son manejados en criaderos naturales, sino que también se realizan siembras de estos peces en criaderos artificiales como pozos, cisternas y aljibes. En la lucha contra los mosquitos Aedes aegypti y albopictus, trasmisores de enfermedades de alto riesgo para la vida del hombre como: el Dengue, la Fiebre amarilla, Zika y Chikungunya, son utilizadas las Gambusia punctata y G. puncticulata.
La efectividad de los peces larvívoros en el control de los estadíos inmaduros de los mosquitos resulta indiscutible.
Es un reto para todos, la conservación de toda la ictiofauna nativa y en específico esta de peces larvívoros, que nos presta un invaluable servicio. Concierta aclarar, que ellos no eliminan totalmente las poblaciones de larvas y pupas presentes en un criadero, pero sí logran mantener las densidades en índices permisibles, por debajo de 20 larvas/m2.
Existe un grupo de medidas de carácter Higiénico-sanitarias que su cumplimiento, tanto por parte de los organismos estatales, encargados de ejecutarlos y mantenerlos, como de la colaboración de la comunidad, facilitan la acción depredadora de los peces en los distintos criaderos:
– No arrojar basura en las márgenes de los criaderos: ríos, arroyos, zanjas, lagunas de estabilización, presas, micropresas y otros.
– Chapea de la vegetación que crece en las márgenes de los cursos superficiales de agua, fundamentalmente la que se encuentra en contacto con el agua. Estas, unido a los desechos de basura acumulados impiden el acceso de los peces a las larvas y las pupas de los mosquitos.
– Eliminar los vertimientos de residuales (industriales o domésticos) a los cursos superficiales que debido a su agresividad puedan eliminar las poblaciones de peces o solo puedan sobrevivir aquellas muy resistentes, capaces de subsistir en aguas con altos grados de contaminación.
– Los piscicultores, tanto aficionados como profesionales, no deben introducir peces exóticos en los diferentes reservorios porque indudablemente afectarán las poblaciones de peces nativos.
Es necesario añadir, sin eludir responsabilidades, que no solo los piscicultores son los protagonistas de la introducción irresponsable de especies foráneas en los acuatorios cubanos y del mundo.
Uno de los ejemplos que pueden ilustrar estas afectaciones a la fauna nativa es la introducción, en muchos países, de la Gambusia affinis (pez mosquito) con el objetivo de controlar las epidemias de Malaria, trasmitida por Dípteros del género Anopheles, donde los resultados fueron catastróficos para la ictiofauna nativa debido a que este pez no solo se alimenta de larvas de mosquitos sino también de todo lo que encuentra a su paso.
Relacionemos otros ejemplos ilustrativos:
En Cuba, en los años 1936-1940 se introdujo la Poecilia reticulata, “Guppy”, pez conocido por los acuaristas y que ha tenido éxito como biorregulador debido a que puede vivir en aguas con alto grado de contaminación por albañales, lugares donde carece de competidores y que ha mostrado gran efectividad para el control de la especie Culex quinquefaciatus predominante en el país.
A finales de la década del 60, con el objetivo de incrementar el valor proteico de la alimentación del pueblo, se introducen algunos cíclidos como la Tilapia sp. en presas, micropresas, estanques y otros reservorios de agua dulce, pero, debido a su conexión con la red hidráulica estos peces han escapado al cultivo e invadido los hábitats naturales del Nandopsis tetracanthus, la “Biajaca criolla” con la consecuente disminución de sus poblaciones.
Algo similar ha ocurrido en toda la isla de Cuba con la proliferación en presas y micropresas del Betta splendens, “Peleador”, estos sí, introducidos por los acuaristas, y que depredan las poblaciones de las especies originarias al devorar sus alevines y ejemplares adultos de menor talla; ocultos en la vegetación, a salvo de sus potenciales depredadores.
La presencia del Xhiphophorus maculatus, “Platy”, especie ornamental introducida que, como resultado de algunos estudios se ha podido comprobar que existen en reservorios donde se han perdido especies o muestran muy bajos índices de densidad, siendo Gambusia puncticulata la más afectada.
Para males mayores, la introducción y propagación del Pez gato oriundo de África, Clarias gariepinus, incluido entre las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo.
Por todo lo expuesto, resulta más que evidente la necesidad de evitar las introducciones de especies de peces exóticos en los reservorios naturales.
De las especies más conocidas y que pueden ser utilizadas como peces de acuario, les ofreceremos algunas reseñas.











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