Publicado en acuariofiliacubana.cubava.cu el 4 de abril de 2019.
El género Giraldinus, está compuesto por siete especies que habitan en Cuba. El Giraldinus metallicus, es reconocible por su cuerpo de morfología aerodinámica, romboidal, alta. La cabeza está aplanada en la parte superior y sus ojos son relativamente grandes al igual que el gonopodio de los machos que llega a crecer hasta un tercio del tamaño de su cuerpo. La coloración base es variable, plateado o verde olivo claro, con entre doce y quince fajas verticales plateado-doradas en ambos costados del pez, que se alternan con intervalos verde oscuro. El dorso y los lados de la cabeza son azul metálico y los opérculos ofrecen un viso dorado.

En la base de la aleta dorsal, ambos sexos exhiben una mancha negra que, se desvanece en ocasiones, según el estado anímico de los peces.
Los machos, no todos, detallan una línea negra entre los radios dérmicos del órgano copulador, conocido como gonopodio.
Las aletas ventrales y anal, sobre todo en las hembras, están rematadas en tonalidades verdosas o amarillas.
Su talla promedio, en las hembras, ronda los siete centímetros, mientras que los machos apenas superan los tres, a pesar de ello hemos colectado ejemplares algo mayores: hembras de nueve y machos de hasta cinco centímetros de longitud total.

Como las gambusias y las limias, G. metallicus habita una amplia gama de acuatorios, desde ríos hasta pantanos, sin distinguir entre aguas limpias o contaminadas.
Su distribución es similar a la especie precedente, arroyos, ríos, canales, embalses, lagunas y otros depósitos de agua dulce, con reportes en Costa Rica.
Peces ovovivíparos que pueden ser criados o mantenidos en acuarios soleados con abundante vegetación. Básicamente limívoros, pero complementan su dieta con la ingestión de invertebrados e, incluso, pequeños peces. En condiciones de cautivo comen de todo, desde papillas caseras hasta alimentos secos y su convivencia con otras especies es viable. Como los machos no cesan de perseguir a las hembras, lo más adecuado es colocar varias hembras por cada macho.
El período de gestación ronda los veinticuatro días y el número de crías más común, está entre dos o tres decenas de alevines.

Los ejemplares que aparecen en las imágenes, excepto la cría que nació en cautiverio, han sido colectados en la cuenca baja del “Arroyo Batey del medio”, conocida como “La chorrera” en la localidad de Centeno, municipio Yaguajay, al norte de la provincia de Sancti Spíritus, con la colaboración del estudiante de secundaria básica Yasiel López López.
Antes de concluir, quisiéramos hacer una necesaria aclaración para especialistas del tema.
Como detalle curioso, el melanismo descrito en la bibliografía para los machos de la especie, donde estos pigmentan en negro su boca, el vientre hasta el gonopodio y, algunos, añaden manchas en el cuerpo; en esta colonia de peces que nos ha servido de muestra, se manifiesta sutilmente solo en la presencia de una mancha oscura en la base de aleta caudal, junto al pedúnculo en su parte inferior, visible en la mayoría de los ejemplares y en ambos sexos. Adjuntamos una imagen ilustrativa.












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