Los peces autóctonos de Cuba. La familia Poeciliidae. Del género Giraldinus, el Giraldinus falcatus

Publicado en acuariofiliacubana.cubava.cu el 23 de abril de 2019.

El Giraldinus falcatus, a nuestro juicio, basado en su delicadeza, es uno de los más bellos exponentes de los “Guajacones cubanos”.  Una especie endémica de Cuba, de amplia distribución en los reservorios de agua dulce ubicados en zonas bajas como lagunas, ciénagas, sabanas inundadas y cursos de agua con poca corriente.

A diferencia del Giraldinus metallicus, su cuerpo es translúcido, de tonalidad amariillo-verdoso, que ronda el dorado y se abrillanta en la zona ventral. A lo largo de su línea central, en sus costados, se destaca una secuencia de pequeñas barras verticales iridiscentes, mucho más nítidas en los dos tercios posteriores que culminan en el pedúnculo caudal.  Sus escamas, si nos fijamos bien, se dibujan como rombos oscuros sobre los laterales del dorso de los peces, debido a sus bordes negruzcos, también exhiben una línea negra desde el final de la aleta anal hasta la base de la cola; esta última amplia, con el extremo recto en forma de paleta. Las aletas dorsal y anal son triangulares, todas transparentes.

Los ojos grandes y brillantes, de color negro con aro metálico. Los machos, en anómalas ocasiones, presentan manchas negras en la parte ventral.

El dimorfismo sexual se aprecia en la presencia de un gonopodio grande en los machos, más delgados y bastante menores que las hembras, que pueden alcanzar una talla que, rara vez, rebasa los ocho centímetros de longitud total, mientras los machos apenas crecerán hasta cuatro.

Las hembras grávidas, prolongan su período de gestación unos veinticinco días y el número de crías puede elevarse hasta tres o cuatro decenas por parto.

Es una especie herbívora que complementa su dieta con el consumo de detrito e invertebrados. Pez ovovivíparo de carácter sociable, pacífico e inofensivo. Nadador en cardumen entre el fondo y media agua por lo que gusta de espacios libres entre la vegetación. Su mantenimiento en cautiverio es factible y puede convivir con muchas de las especies comercializadas en Cuba.

Nosotros, muy particularmente, mantenemos un pequeño cardumen de estos peces (dos machos y cinco hembras) en el acuario plantado donde tenemos los Discos. Han crecido juntos, ya han pasado varias generaciones de G. falcatus que crían en el propio acuario y ayudan en su higienización al consumir todo sobrante de alimentos y otros restos orgánicos, accediendo a todos los escondrijos.

Es importante que conozcan que esta especie es muy frágil y se dañan con mucha facilidad, por eso, debemos extremar los cuidados durante su manipulación, mucho más en los ejemplares machos que, con frecuencia, al ser capturados, sus gonopodios se traban en la malla del jamo y no sobreviven a los daños que esto les ocasiona.

Los ejemplares que aparecen en las imágenes, excepto las crías y juveniles que nacieron en cautiverio, han sido colectados en la cuenca baja del “Arroyo Batey del medio”, conocida como “La chorrera” en la localidad de Centeno, municipio Yaguajay, al norte de la provincia de Sancti Spíritus, con la colaboración del estudiante de secundaria básica Yasiel López López.

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