Tres artículos publicados en acuariofiliacubana.cubava.cu entre mayo y septiembre de 2019
Siempre que hacemos un repaso a la historia del tema general que nos ocupa, la acuariofilia cubana, resulta inevitable que aflore un sentimiento nostálgico por la pérdida de algunas especies que de un modo u otro, en mayor o menor medida, han formado parte de nuestras vivencias existenciales; reveladoras o baladíes, en algún que otro caso, en su conjunto, han contribuido al universo cognitivo y al legado generacional de los piscicultores cubanos, base sobre la que se sustentan los conceptos y tendencias actuales.
Algunas de ellas, debido a su efímera y circunstancial presencia en nuestro país, apenas hemos tenido la oportunidad y por supuesto, el privilegio, de verlas una sola vez en la vida, por citar dos ejemplos: Trigonostigma heteromorpha “Pez Arlequín” y Epalzeorhynchos bicolor “Tiburón de Cola Roja”. Estas pudiéramos situarlas en el grupo de las reveladoras.
Otras forman parte de aquellas añoranzas de principiante y luego de aficionado en sus fases de desarrollo, que a pesar de ofrecernos más oportunidades nunca se materializaron en nuestros acuarios y que pudiéramos ejemplificar con: Astyanax jordani “Tetra Ciego” y Helostoma temmincki “Gourami Besador”. Subjetivamente hablando y sin ningún vestigio de subestimación hacia estos singulares carácidos y laberíntidos, quizás, estas sean algunas de las intrascendentes, pero, existe un grupo heterogéneo de peces que se ubican entre estos extremos, que sí han tenido un protagonismo en el mercado cubano y que por causales diversos ya no los tenemos; hacia esas especies dirigiremos con mayor énfasis nuestros comentarios, en la medida en que la información disponible nos permita elaborar artículos con el rigor y la seriedad que nos exigimos y ustedes merecen.
Sobre algunas ya hemos comentado en artículos precedentes como: Melanotaenia maccullchi en el artículo nombrado “La familia Melanotaeniidae. Los peces Arcoíris”, actualmente publicado en acuariofiliacubanados el 5 de agosto de 2019 y el caso de Danio devario, escuetamente mencionado en el artículo “La familia Cyprinidae. Los Ciprínidos. Parte I. Los dinámicos peces Danios”, publicado en acuarifiliacubanados el 3 de abril de 2019.
I. El Puntius oligolepis. “Barbo Oligolepis”
Para comenzar, quisiéramos hacerlo, con un pequeño representante de los Barbos, al que nos unen vivencias infantiles y el placentero recuerdo de los primeros resultados en el proceso de aprendizaje en la reproducción de especies ovíparas, nos referimos al Puntius oligolepis, que responde a varios nombres comunes: “Barbo de Nácar”, “Barbo Ajedrez” y “Barbo Cuadriculado”, pero en se le conoce Cuba como “Barbo Oligolepis”.

Procedente de los arroyos, ríos y lagos de Indonesia, Sumatra. No exceden los cinco centímetros de longitud total y como se aprecia en las imágenes los machos son mucho más coloridos que las hembras.
El color base en los machos, varía entre marrón y violáceo, en ocasiones amarillento, a lo que se añaden tonalidades rojizas en la zona ventral. Las aletas naranja-rojizo, ribeteadas en negro. Su nombre responde a la pigmentación del borde oscuro de sus escamas que, en contraste con la iridiscencia de la tonalidad base, dotan al pez de un aspecto que asemeja una cuadricula.
Por su parte, las hembras, más robustas, exhiben un color verdoso, en ocasiones amarronado y las aletas ligeramente teñidas en naranja.
De talla y costumbres muy parecidas al “Barbo Cereza”. Los machos rivalizan constantemente, por eso, lo más recomendable es colocar un número mayor de hembras, sobre todo, si el acuario es pequeño. Cuando disponen de suficiente espacio, una decoración adecuada y un filtrado que garantice una buena oxigenación, la convivencia entre ellos no será un problema.
En la actualidad, con la proliferación de especies pequeñas en el mercado, sería un excelente huésped para un acuario comunitario, incluida su idoneidad para convivir con las simpáticas gambas “Red Cherry”.
Lamentablemente, fue perdiendo protagonismo y desde finales de la primera década de este siglo no hemos vuelto a visualizar o tener noticias de ningún ejemplar de la especie.
Poco a poco, iremos intercalando con las especies presentes en la actualidad las reseñas de estas lamentables pérdidas para la acuariofilia cubana.
II. El Puntius padamya, “Barbo Odessa”
Dándole continuidad a las especies de peces de acuario que en su momento formaron parte del conjunto de ofertas disponibles para los acuaristas cubanos y que en nuestros días no contamos con ellas, haremos referencia a otro agradable barbo que responde al nombre de Puntius padamya, el “Barbo Odessa”.
Es quizás, una de las pérdidas más recientes. Hace su aparición en Cuba en los años 80 del pasado siglo y durante algo más de dos décadas mantuvo una aceptable presencia en los comercios, pero de manera inesperada, casi sin percibirlo: desafortunadamente desapareció.
Procedente del Sureste de Asia: Myanmar, donde habitan arroyos y ríos poco profundos de fondos lodosos. “Padamya” es una palabra del idioma birmano que significa “rubí” y alude al color rojo de una franja extendida que ostentan los machos desde el ojo hasta la cola.

En estos peces, de coloración metálica, como sucede en una buena parte de los Barbos, los machos son muy coloridos, mientras que las hembras asumen una tonalidad pálida, verdosa, en extremo discreta, son más regordetas y no exceden los seis centímetros de longitud total.
Ambos sexos, en los flancos de su cuerpo, incorporan sendas manchas oscuras, una pequeña en el pedúnculo caudal y otra mayor, alargada y vertical, detrás de los opérculos; también son apreciables los márgenes oscuros de las escamas. Todas las aletas de los machos, excepto la cola, están punteadas y bordeadas en negro.
Somos del criterio de que, entre las causas de su pérdida, está el hecho de que los peces juveniles, carentes de una coloración atractiva, resultan poco comerciales y por ello es necesario esperar hasta que alcancen la adultez, solo así tienen demanda. La posibilidad de reproducir otras especies, sin esa limitante, se fue imponiendo en tiempos de una aseverada crisis económica, a partir de los años 90, lo que, finalmente, condujo a la pérdida de la especie en Cuba.
Conocemos del interés de algunos piscicultores por recuperarlos, pero, ni ellos ni nosotros hemos tenido la suerte de localizar ejemplares para adquirirlos y reproducirlos.
Cualquier información al respecto será de mucha utilidad para recuperar la especie.
III. El Puntius nigrofasciata. “Barbo Cabeza Púrpura”
Entre las especies de peces de acuario con las que ya no contamos, nos queda un tercer Barbo, nombrado Puntius nigrofasciata, en Cuba conocido como “Barbo Rubí Negro”, pero el nombre común más generalizado es “Barbo Cabeza Púrpura”.
El término nigrofasciata, se deriva del latín, a partir de combinar “niger”, que expresa “negro” y “fasciatus”, que representa “con bandas.
Presente en Malasia y Singapur, es una especie endémica de Sri Lanka meridional, donde habita arroyos de montaña con abundante vegetación y poca corriente. La generación de piscicultores a la que pertenezco y la precedente, tuvimos el privilegio de disfrutar en nuestras peceras de estos bellos y nobles peces.

Es un pez de comportamiento pacífico, vivaracho, glotón, que requiere formar cardúmenes y de abundante espacio para nadar, sin preferencia por una determinada zona dentro del acuario. No exceden los seis centímetros de longitud total, siendo las hembras ligeramente mayores.
Para acentuar sus colores, es recomendable mantenerlos en acuarios bien plantados, pero, con una iluminación tamizada. Aunque P. nigrofasciatus no gusta de fuertes corrientes, sí es necesaria una filtración eficiente que garantice un agua de calidad.
Su apariencia es bastante convergente con el tan conocido “Barbo Sumatrano”;
cuerpo alto en la zona central y comprimido lateralmente.
Los juveniles y las hembras son de color base grisáceo, atravesado por tres bandas verticales, bastante gruesas pero, no nítidas. Todas las aletas, excepto las pectorales son oscuras y durante la librea los machos enrojecen sus cabezas y la parte anterior del cuerpo mientras el resto asume una coloración negra.
A pesar de su comportamiento afable, por lo general gozó de menor popularidad, debido a que como sucede con varios Barbos, hasta que no alcanzan la adultez, los machos no adoptan su coloración llamativa y las hembras son muy poco atractivas. Esto los hace comercialmente en desventaja con otras especies.
Lo cierto es que, tras una extensa y sostenida presencia, poco a poco dejó de formar parte de nuestra cotidianeidad hasta desaparecer.











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