El Carassius auratus, “Goldfish Común”

Publicado en acuariofiliacubana.cubava.cu el 10-10-2017.

Existe una especie de pez, muy similar a una carpa, pero sin las barbillas, que responde al nombre de Carassius Carassius y que según los expertos en la materia es el antepasado del Carassius auratus, “Goldfish Común”, que a su vez dio origen al Carassius auratus auratus, “Goldfish Ornamental”.

Varios siglos de crianza selectiva, dedicación, perseverancia, pasión, tradición y fe en las capacidades ilimitadas de la genética, han hecho posible dotar de su apariencia actual al “Goldfish” que todos conocemos y disfrutamos.

Infinidad de variedades, desde las más simples y resistentes como la “Cometa”, hasta una de las más hermosas el “Veiltail-Cola de Velo”, ambas americanas, u otras extravagantes y delicadas en su cuidado, mantenimiento y reproducción como las asiáticas “Telescópico” o “Hamanishiki”, también nombrada “Escama perlada con cabeza de bulto”, todas son el fruto de tanto empeño.

Diversidad formal y cromática que ha convertido a este pez en uno de los estereotipos de la acuariofilia mundial: para bien y para mal de estos peces.

Nosotros, preferimos comentarles sobre el “infortunado” en esta historia: el “Goldfish Común”.

El principiante, difícilmente piense en adquirir su primer acuario, sin pretender colocar en él algún “Goldfish”. Desde que, en la infancia, empezamos a conocer nuestro entorno, se repite una y otra vez la imagen del pez dorado solitario en una bola de cristal, la mascota querida: en los dibujos animados, las series juveniles, juegos digitales, imágenes en internet, portadas de libros, etc.

Crecemos con esa perniciosa influencia que, en la mayoría de los casos, sentencian a estos peces a una muerte segura o, en el mejor de ellos, a una vida tortuosa e injusta.

Algo similar les ocurre en muchos comercios donde pasan horas agónicas exhibidos en bolsas de nylon, como si se tratara de objetos de plástico.

Ahora, al “Goldfish Común”, se le añade un gravamen más: la subestimación, debido a su apariencia rústica comparada con sus parientes cercanos, por sencillos que estos sean, incluso en Cuba, donde los “Goldfish” que mayoritariamente se comercializan son ejemplares híbridos, variedades prolíferas y resistentes, ideales para su cría intensiva y lucrativa, lejos de la selectividad esmerada a la que ya hicimos referencia, aunque existen lugares donde encontrar alguna que otra variedad con otros requerimientos ¡y otros precios!

Estamos obligados a reconocer que, nuestro protagonista, el “Goldfish Común”, carece de las grandes aletas de la mayoría y por lo general posee una gama limitada en su coloración, pero tiene a su favor que son peces vivarachos, de nado ágil y gran adaptabilidad a cualquier acuario, capaz de convivir con otras especies que devorarían sin piedad las aletas de sus parientes cercanos. También pueden vivir el doble o más que sus parientes; en condiciones óptimas son capaces de rebasar los veinte años.

Cualquiera de esos vistosos peces, si tuviesen la posibilidad improbable de sobrevivir a una vida salvaje (en la acepción biológica de la palabra), en unas pocas generaciones regresaría a esta apariencia rústica y fortaleza física del “Goldfish Común”.

Por eso, quisimos hacer este llamado a sensibilizarnos con estos bellos peces siempre que tropecemos con ellos en el comercio, sugerirles que los lleven a casa sin ningún miramiento prejuicioso, que les cuiden y disfruten de su afable compañía.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.